miércoles, 23 de septiembre de 2020

El poderoso encanto de Gomediants

 El poderoso encanto de Comediants

¿Alguien podía dudarlo? Comediantssiguen siendo los amos del de senfado teatral, de la máscara, del disfraz, del malabarismo escénico elaborado con telas ondulantes, estandartes y artilugios de pirotecnia, de la plástica escenográfica, candorosa o terribilista, concebida en cualquier caso desde una mirada incorregiblemente irónica. El lenguaje de Comediants, cuyo vocabulario no es otro que todo ese magma de ingredientes festivos, ha de reencontrarlo el espectador de “Alé’, montaje que vuelve al Mercat de les Fiors tras registrar un proceso de metamorfosis no precisamente trivial.



Estreno en París

En su primera versión, el espectáculo se estrenó en París hace poco más de dos años y se presentó en Barcelona el 15 de marzo de 1 984. Tras u largo e intenso itinerano y a causa, sobre todo, de la reflexión que suscitó en el grupo del rodaje de la película “Karnabal”, descabalgaron del montaje inicial no pocos elementos que conferían a “Alé” ciertos tintes sombríos inherentes a una ‘farsa sobre la humanidad” que pivotaba, en gran medida, sobre la idea de la muerte. Pero no fue tanto un proceso de eliminación como de sustitución. Se explicaba reciente— mente en este periódico (“La Vanguardia”, 22-11—86) y lo recalcan ahora Comediants en el programa del “nuevo” espectáculo al señalar qie “Alé’ s’ha tornatlleuger, ha perdut la seva aparent transcendéncia”. Los cambios más notabies, esto es, aquellos que afectan al propio discurso teatral, se han operado en la primera parte, cuando la crónica sobre una biografía humana más común elaborada a través de un inteligente juego expresionista en blanco y negro—, se abre a una narración risueña, colorista y abracadabran te de la creación del mundo. La intervención de los demonios y los ángeles en tal menester, la vertiginosa construcción del paraíso terrenal, el primer contacto entre adanes” y “evas” y su ingreso en la vida moderna, propiciado por un charlatán ambulante, constituyen los episodios que el grupo ha replanteado con mayor decisión proponiendo escenas totalmente nuevas desde el punto de vista plástico y argumental.

Gran vivacidad

El aliento de la farsa tiene en este primer tramo una gran vivacidad y el manejo del factor im— previsible, que Comediants domina a la perfección, proporciona el espectáculo momentos de gran brillantez.



A partir de ahí, las mutaciones son, me parece, de menor cuantía y han consistido, esencialmente, en puntuar algunos pasajes- que describen el desarrollo de la comedia humana —sirviéndose de unas proyecciones de imagen fija en una gran pantalla de fondo— y atenuar el énfasis que sobre la mexorabilidad del destino terrenal del hombre había en el primitivo “Alé”. El ajuste no se ha hecho en ocasiones sin dificultad y pienso que, en la medida en que se han mantenido determinados símbolos, podían éstos expresarse con más vigor sin que sufriera por ello el vitalismo que propone el espectáculo como si de un manifiesto epicúreo se tratara. El manto tras— lúcido de la muerte que de pronto cubre a los personajes tal vez no debería de actuar tan apresurada— mente, como si el grupo quisiera pasar de puntillas sobre esa escena. Porque lo cierto es que, incluso cuando Comediants se ponen “serios” imaginando un repertorio de triviales “adioses a la vida” de sus pobres héroes tragicómicos, Alé” encierra un encanto poderoso

Esas impresiones, como ve el lector, provienen del observador que cómpara la doble plasmación de una misma propuesta. Naturalmente, quien no tuvo ocasión de ver el primer “Alé” y se halle, pues, aligerado de todo prejuicio, puede asistir a un acto teatral enormemente fértil, donde la iconografía excepcional de Comediants y el pulso hedonista que late en el fondo de. su. ajetreo se manifiestan de forma muy gratificante. Es obligado recordar, por ejemplo, que enel estudio de la fi— gura y la máscara “Alé” presenta el diseño más extraordinario, inquietante y completo de cuantos personajes pueblan el ya dilatado historial del grupo. Me permito . apuntar, por último, que “Alá” no es un espectáculo que pida aplausos finales, puesto que es un espectáculo que “no acaba”: en el fondo, Comediants invitan a seguir viviendo pese al papel grotesco que desempeña con tenacidad nuestro grupo zoológico. Así, los protagonistas del carnaval perene nos llevan hasta el vestíbulo del teatro para proseguir una juerga musical con aquellos mismos ejecutantes que, ofreciendo una calidad acústica muy estimable, han amenizado toda la fiesta

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